Una Madre Virtuosa

Uno de los dias más esperados por las Prófugas de la Cocina es el dia de las madres. No solo no tenemos que cocinar, sino que hasta nos miman y nos llevan a comer a un buen lugar. De ahí la frase de : “Todos los dias deberían de ser, el dia de las madres”.

En este dia se realizan festivales, se recitan poemas, se cantan serenatas y se compran flores. Entre familiares, en el trabajo y en la iglesia, se organizan comidas en honor a los seres que nos dieron la vida.

Recuerdo en especial un programa del dia de las madres que organizamos los jóvenes de aquellos años en la iglesia. Cantos, poemas y lecturas. A mí me tocó leer un pasaje de la Bíblia para inspirar a las madres homenajeadas.Con toda “originalidad” decidí leer lo que a mi parecer se relacionaba con ellas. Cuando llegó el turno de dar la lectura bíblica, dirigí mi mirada a la congregación y en especial a mi mamá, entonces dije,

– Esta lectura se encuentra en Proverbios 31: 10-31 y se titula: “La Mujer Virtuosa”…..

Esta de más describirte la cara que puso mi madre. Meneando la cabeza y con un gesto de total y absoluta desaprobación, me hizo saber que había arruinado el programa entero.  Entonces leí con cuidado y noté como las sonrisas desaparecieron de algunos rostros. Cuando me casé, supe en carne propia, el porqué de su reacción, pues la mujer virtuosa y yo, comenzamos a tener problemas. Un abismo nos separaba a medida que los dias de feliz matrimonio transcurrían, a tal grado, que coloqué un hermoso separador en la página siguiente a la mencionada cita con el fin de que la Bíblia nunca se abriera en Proverbios 31 y menos durante el tiempo en la iglesia, pues imaginaba que en cualquier momento la mujer tomaría forma humana y saldría de las páginas decidida a ponerme en verguenza delante de todos. Cuando nacieron mis hijos, el distanciamiento entre ella y yo, era aun más evidente.

Las razones, saltaban a la vista.

Por principio de cuentas, la mujer virtuosa es madrugadora y se levanta a dar de comer a su familia (31:15). Yo en cambio, necesito una razón poderosa para querer levantarme de madrugada. Y aunque lo he intentado, mi cuerpo simple y sencillamente, no me responde. Dentro de mí, hay un deseo enorme por despertar, pero no puedo. Me siento como si estuviera atrapada en Matrix, y por más que le llamo al operador, no me contesta ni me regresa la llamada. La pesadez es tal, que pareciera que me comí dos kilos y medio de manzanas envenenadas de la bruja de Blanca Nieves; no obstante, comparto orgullosa contigo que mis hijos sobrevivieron a la niñez, sin probar los aclamados productos Gerber.

Otra razón era que mientras que la mujer virtuosa confeccionaba ropa para su familia, a mí me quedaba claro que yo sabía de telas, bordados y tejidos, lo que sabía de electrodinámica y teoría electrodébil….osea, ¡Nada!.

En cuanto al cuidado de hortalizas y todo lo relacionado con conservas todavía, estoy cero. ¡Bueno!, digamos que menos cero. ¿La verdad? Menos cero, cero, cero, punto, cero.

Es por eso que cuando me ponía a meditar en la mujer virtuosa llegaba a la conclusión que era algo irreal e imposible de lograr; hasta que conocí a quien llamaremos Acelerina.

Para empezar, ella se levanta a las cuatro de la mañana para hornear los bollos que junto con otras delicias que ha preparado servirán de almuerzo para que su esposo e hijos disfruten en el trabajo y en la escuela respectivamente. Después prepara el desayuno, se arregla y desayuna con su familia; saca a pasear al perro, le da de comer a los gatos, limpia la jaula de los pájaros, limpia la pecera; espulga la hortaliza y separa vegetales y frutas listas para hacer conservas; limpia la casa, deposita la ropa en la lavadora, va al supermercado, pasa dejando los pagos y cartas al correo; deposita dinero en el banco, recoje los trajes de la tintorería y compra galletas para los niños de su clase dominical;regresa a hacer la comida, saca la ropa de la lavadora y la deposita en la secadora; revisa su email y contesta sus correos;sirve la comida, supervisa las tareas de sus hijos, borda  una sábana, practica el violín, lee su novela favorita, prepara y sirve la cena, lee la Bíblia a sus hijos, ora y se acuesta a dormir. Por si fuera poco, nunca tiene trastes sucios, porque cuando ve uno, lo lava. ¡Increíble!

Siempre pensé que estaba ante un verdadero Record Guiness, hasta que conocí a  “Acelerina, al cuadrado”, osea, a su mamá; quien entre otras decenas de queaseres, pinta paisajes al óleo, usa con destreza el tractor y corta ella misma la leña que usará durante el invierno.

Un dia, conversando con Acelerina, le pregunté cómo era posible que abarcara tanto ella sola; su respuesta fue sencilla: “Pongo toda mi confianza en el Señor y El me ayuda.”

Entonces retire el separador de la Bíblia. Me dí cuenta que al igual que Acelerina, la mujer virtuosa o ejemplar, descrita en el acróstico o poema del proverbista, tenía un secreto por el cual su vida era tan util, plena y exitosa. No se trata aqui de describir a una super mujer o WonderWoman, que lo puede y lo sabe todo, sino a una mujer común que ha puesto su vida en las manos de Dios. Es segura de sí misma, porque sabe que la gracia y la hermosura pasan, y que lo que cuenta es la belleza que da la presencia del Señor en su ser. Es ahorrativa, pero no priva a su familia de las cosas necesarias para una vida feliz. Ama a su esposo, le respeta y le honra; él, confía plenamente en ella. Su creatividad, esfuerzo, diligencia y cuidados van más allá del perímetro de su hogar, tocando y alimentando incluso al pobre y al menesteroso. Su dignidad, generosidad, abnegación y optimismo, radican en Dios mismo.

A esta mujer ejemplar, se le puede ver a diario; entre nuestras amigas, hermanas y familiares. Algunas de ellas, pese a la apatía o ausencia de un esposo, sacan adelante a sus hijos, ya sea trabajando tiempo completo o en las labores arduas del hogar. Mujeres que encaminan los pasos de sus hijos hacia la senda angosta, haciendoles mas fácil el poder reconocer a Jesús como su único Salvador. Mujeres que en cada ropa limpia, cena servida, proyectos escolares, camas arregladas y otras mil cosas por hacer son ejemplo a sus hijos y a la sociedad de lo que una mujer puede hacer, si tan solo tiene temor de Dios.

Interesantemente, el elogio a la madre y esposa, no es solo el final de un capítulo, sino de todo el libro de Proverbios. Una recapitulación de grandes verdades y consejos sabios para grandes y chicos. Eso es lo que es para mí,una madre virtuosa y cristiana.

En Memoria de,

Raquel, mi madre+

Rosaura y Raquel, mis abuelas++

A Anabella, mi madre adoptiva nicaraguense

Y a todas mis amigas y hermanas,

Mi admiración y gratitud.

Feliz Dia de las Madres 2010.

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