Una compra inolvidable.

¿Te ha sucedido? Fui al supermercado a comprar un ingrediente que me faltaba, pero en lugar de adquirirlo, salí de la tienda con un par de almohadas y un florero. ¿Cómo fue posible? La culpa no fue mía, sino de Walmart. Con cada paso que dí en su interior me dijo que si compraba con ellos “Ahorraría dinero  y viviría mejor”. Bueno, no me dijo que comprara las almohadas en lugar de la mejorana…pero ya emocionada, ¿Qué podía hacer?

Los que estudian el comportamiento de los consumidores me dicen que pasé a formar parte del 47% de los compradores por impulso, y me consuelan diciéndome que entre el 60 y 70% de las compras que comúnmente hago, no son planeadas. A esto, tengo que agregar el haber sobrepasado los 18 minutos reglamentarios en la tienda y por haberme detenido a ver las ofertas de pasillo.

No logré darme cuenta que en su esfuerzo por motivarme a comprar más, Walmart ubicó los productos en la tienda de tal forma que tenga que recorrerla toda. Por ejemplo, los productos de primera necesidad, de consumo frecuente o las llamadas categorías “destino” como la leche, se ubican siempre al fondo de la tienda para que las inocentes consumidoras como yo podamos ser tentadas con otros productos que no pensábamos comprar.

La atmósfera que respiré en la tienda también influyó en mis compras. Rótulos y anuncios suplicantes me acompañaron en todo momento; la suave música, me relajó; el personal capacitado, me sonrió y los amplios pasillos me invitaron a soñar que era yo la protagonista de “Castillos de hielo”. Y así, con movimientos graciosos, comprobé un tráfico fluido entre un pasillo y otro. Por si fuera poco, esta comprobado que si soy tratada con amabilidad y se me ayuda a encontrar lo que busco, compraré más.

Puedo decir que fuí una clienta satisfecha ya que Walmart me demostró su interés en reducir mi tiempo de espera en la fila, ayudándome a concluir rápidamente el proceso de compra. Salí de la tienda convencida  que tardé menos solo por haber pagado rápido. Todo esto fue  lo que contribuyó para que mi experiencia de compra fuera inolvidable….y el regaño de mi esposo, también.

Lo que realmente atrae a una compradora o ama de casa, son sin duda, los precios bajos. Ya lo decía mi abuela: “El ahorro de un hogar, esta en la cocina”. Ahora que si puedes encontrar precios bajos, calidad y excelente atención, ¡Que mejor!

En Isaías 55:1-5 encontramos el supermercado que te hará guardar tu alma y vivir abundantemente.

“A todos los sedientos: venid a las aguas;

y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed.

Venid, comprad sin dinero y sin precio

vino y leche”.

El CEO o Director Ejecutivo, es Dios mismo y ha decidido lanzar una oferta permanente y sin precedente. Siempre me ha enternecido la imagen de Jesús llamando a la puerta. Pero esta idea de Dios en un supermercado o mejor aún, en un puesto de frutas y verduras llamando a todo el que pasa a venir y comprar de El, me cautiva.

Nos ofrece una paradoja, una idea opuesta a lo que el público o la opinión general espera “Vengan y compren sin dinero, porque los productos no tienen precio…”. Este eslogan reúne las cualidades que toda buena propaganda debe tener: Nos transmite el propósito de su proyecto divino en pocas palabras y  nos ofrece beneficios prometiéndonos que la búsqueda de Dios no será en vano. Es original e impactante y llama a todos los sedientos y necesitados. Nos invita a venir y a comprar sin trucos, sin engaños.

Para que la oferta sea efectiva existe una condición: Venir ante El con humildad para poder comprar sin dinero sus productos y de este modo, reconocer que de no ser por la oferta, no los  podríamos adquirir. Por su parte, El nos ofrece las mismas garantías como si los hubiésemos comprado. En otras palabras, su perdón es total; jamás se volverá a acordar de nuestros pecados y nos hará hijos suyos como si nada hubiese pasado.

El departamento de atención al cliente no tiene competidor, pues ha dado instrucciones a su Santo Espíritu para guiarnos en todos nuestros caminos hasta encontrar lo que buscamos. Se mantiene abierto las 24 horas del día y durante todo el año. Cada domingo anuncia ofertas especiales. Los productos están al alcance de nuestras manos debido a su gracia salvadora y nos presenta solo productos genuinos: Agua, para los sedientos de amor y comprensión; leche, para ser fortalecidos diariamente y para crecer saludables; vino, para tener gozo y alegría. Nos promete apagar la sed y darnos las fuerzas necesarias para cuando sintamos que ya no podemos continuar; sabiduría, para tomar la decisión correcta y bendición para ti y los tuyos. Todo, bajo un mismo techo.

El SeñorJesús hizo la misma invitación al ver  los problemas por los que la gente de aquel tiempo atravesaba. También a ellos les costaba trabajo obtener el dinero suficiente para alimentar a sus familias. Habían muchos pobres y necesitados de cuidados y al igual que nosotros, estaban agobiados además por el cobro excesivo de impuestos. Jesús les dijo: ” Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.

Me hace descansar el saber que Dios esta al tanto  de  nuestras compras y de cuando el dinero no alcanza. Pedir su ayuda al ir al supermercado , es además un buen consejo o “Tip” de compra que debemos practicar.

Siempre recordaré a una familia que conocí hace ya varios años. Eran muy sencillos y salían cada día a buscar literalmente que comer; sin embargo, puedo testificar que en su casa había carencias, pero no miseria. Había gozo y gratitud a Dios por lo que se había logrado conseguir durante el día. Habían sonrisas y calor de hogar en la mesa.Ahora sé la razón. Ellos compraron su sustento en el supermercado de Dios pues aceptar su oferta no significa que tendremos el refrigerador o la alacena llena de comida; es ahorrar en amargura y desesperanza; son “Las misericordias firmes de David”.

Como expertas cocineras (os) sabemos de sobra que de acuerdo a los alimentos que elijamos, estaremos alimentando bien o no a nuestra familia. “Somos lo que comemos” , dice una frase popular y en nuestras manos esta el adquirir productos de calidad. De igual manera Su palabra nos aconseja no gastar nuestro dinero en comida espiritual chatarra, en lo que no es pan y en lo que no sacia. El enemigo del alma siempre dira tener “A-Precio” por tí y por mí,  pero si escuchamos su oferta mentirosa, terminaremos pagando mas de lo que planeabamos gastar.

Los que saben dicen que el proceso de compra consiste en tres simples pasos que son como el ABC. La Apertura, cuando el vendedor nos contacta; losBeneficios o razones por las cuales debemos adquirir el producto; y el Cierre o decisión final. Dios ha tomado la iniciativa y te invita a realizar una compra inolvidable ofreciendote sus productos verdaderos y eternos. La decisión final, es tuya.

“…El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida”.

Apocalipsis 22:17b NVI

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