Secretos de Cocina.

Es bien sabido que a las prófugas  “Los secretos de cocina”  nos tienen sin cuidado.  ¿A quién le interesa como Zuleima cocina la sopa de fideos? No obstante diariamente se crean espacios en internet dedicados a compartir lo que se nos asegura son los mas  bien guardados secretos de cocina. ¿Las protagonistas? Damas mundialmente desconocidas que con bombo y platillo anuncian que por fin ofreceran sus secretos como si el mundo se los estuviera suplicando a gritos.

No se tú, pero desde mi punto de vista los secretos de cocina deben permanecer secretos. O al menos, ser tratados con todo respeto.

Hace algunos años escuché la historia de una dama que horneaba como nadie las galletas de nuez. Eran tan deliciosas  que quien  degustaba dichas galletas se veía obligado a pedir la receta. Según mi fuente, la dama nunca compartió la receta y solo se limitaba a decir: “Cuando yo muera, les daré la receta” Y así fue. El dia de su funeral sus hijas hornearon las galletas y mandaron imprimir la receta en la parte posterior de la esquela mortuoria acatando cuidadosamente las instrucciones de su madre para que de ese modo todos los asistentes pudiera obtener una galleta y la receta que siempre la distinguió de los demás.

Me llama la atención como esta dama tuvo que soportar en vida las críticas de gente codiciosa que no aceptaban su decisión de no querer compartir la receta. Otras llegaron a decir que no existía algún “ingrediente secreto”. Sin embargo, se mantuvo firme hasta el final otorgándole la importancia que para ella significaba el haber creado dicha receta. Sus verdaderas amigas se sintieron conmovidas por tan generoso detalle y apreciando la receta la conservaron como el mas valioso tesoro. Por su parte,  las codiciosas comenzaron a publicarla a diestra y a siniestra  adjudicandose el mérito. Muy pronto hubo quienes decián haber mejorado la receta.

¿No es eso lo que pasa cuando ingenuamente se comparte una receta especial? Nunca falta quien diga : “Yo tengo una mejor receta de ese platillo” Creo que nuestra dama misteriosa sabía lo que pasaría y por eso nunca antes la compartió.

Existe un valor supremo en cada secreto de cocina que va mas allá del secreto en sí. Es el resultado del ingenio que una persona tuvo para descubrir, añadir y trabajar la parte mas delicada del proceso que le dió a ese platillo un sello inconfundible. Es por eso que las personas que realmente le amaban valoraron  su esfuerzo y cuando la compartieron le dieron siempre el crédito aun cuando ella ya no estuviera aquí.

Pareciera que en nuestros dias hay una urgencia por decirlo todo a todos; otros sienten que tienen el derecho de saber acerca de cada detalle íntimo de la vida de los demás. Si la gente encuentra que tienes un secreto asumen que debes divulgarlo. Peor aun, hay quienes como en el caso que he relatado  tachan de envidiosas  a quienes no acceden a tales peticiones argumentado que se debe de compartir todo para ser totalmente honestas en la vida. Pero lo cierto es que en el diario VIVIR,  manejamos el secreto de las cosas más de lo que nos imaginamos y no por ellos somos deshonestos. Por ejemplo, la cerradura de nuestra casa contiene un secreto que solo nuestra llave conoce y que no se la damos a cualquiera. Los bancos manejan el secreto bancario, los gobiernos el secreto de estado, las compañias el secreto profesional y los párrocos el secreto de confesión.

Si bien es cierto que al compartir una receta puede no poner en peligro tu vida, es igualmente importante que sea respetado el derecho de no compartir una receta y de este modo jamás recurrir a la ya conocida treta de dar la receta “a medias”.

No se tiene que mentir; Solo se debe decir: “No.”

Entonces,¿Podemos negarnos a compartir un secreto sin comprometer nuestra integridad? ¿Que haría Jesus? ¿ Acaso Dios tiene secretos para nosotros?

En los cuatro evangelios encontramos el secreto de Dios mejor guardado  y que tiene que ver con la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. La escritura nos dice que ni aun los angeles, saben cuando sucederá. (Mt. 24: 29-51)

Su venida será súbita, como el relámpago en el cielo o como un ladrón por la noche. Será inesperada, tomando al mundo completamente por sorpresa. Será visible a todos, y rodeada de acontecimientos sobrenaturales. Sin embargo, el tiempo exacto de su aparición lo sabe solo Dios el Padre.

La historia de la iglesia cristiana nos dice que  han habido quienes  en su afán codicioso han inventado profecías acerca de la segunda venida de Cristo; algunos mas han llegado a decir que nunca sucederá. Un ejemplo temprano de este comportamiento lo encontramos descrito en la 2da. carta a los Tesalonicenses escrita por Pablo entre los años 50 y 51 d. C. y cuyo propósito fue corregir la interpretación errónea de la segunda venida de Cristo  exhortando a los creyentes a regresar a sus trabajos los cuales  habián abandonado convencidos de que el evento ocurriría inmediatamente. Desde entonces han habido quienes intentan “fijarle la fecha”….sacudiendo y engañando  a cristianos de vez en cuando y son también aquellos que no solo  desean, sino dicen  tener el conocimiento de todo, incluso de lo que Dios piensa. Otros niegan no solo su venida sino a Dios mismo.

Seguramente tu tambien conoces a alguien que se ha declarado ateo por el simple hecho de no encontrar respuestas que satisfagan su curiosidad acerca de Dios. Algunos incluso dedican su vida a tratar de desprestigiar las escrituras y  negar la existencia de Dios. Tomás de kempis aconseja no investigar cosas profundas ni juicios secretos de Dios pues “los juicios del Señor son verdaderos y justificados por sí mismos.”  Y así es. El es Dios en toda la extencion de la palabra.  Dios actua y no siempre tiene porque darnos sus razones. Es por eso que decimos que nuestro Dios es inscrutable; porque no podemos tener el conocimiento completo de El.  Job 11:7 nos recuerda:“¿Descubrirás tú los secretos de Dios?¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?” Esta demás decir que no se trata de no escudriñar o de no querer aprender mas. Tampoco se trata de contrastar la fe y la razón. Se trata de creer que El es Dios y de respetar sus desiciones.

No dejemos que el no saber a detalle la elaboración de un platillo nos impida disfrutarlo; de igual manera, creamos en Dios, en su Hijo Jesucristo y en su segunda venida; valorando en ambos el esfuerzo y el sacrificio que el autor a hecho por darnos lo mejor.

 

“Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley.”  Deuteronomio 29:29

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