Cocinando para la Familia

Para cuando yo nací, mi madre ya ocupaba el cargo de Presidenta Vitalicia de las Prófugas de la Cocina. Sin embargo, conservo recuerdos de momentos felices vividos en su cocina amplia y de colores verde y blanco; decorada con mosaico veneciano y llena de luz. Las cortinas que vestían a los dos ventanales, habían sido confeccionadas a conciencia por mi abuela Raquel, y en ellas, se podía ver el esmero y cuidado que invirtió al hacerlas. Las alacenas acariciaban el techo, y en el centro de éste, una hermosa lámpara de cristal con bordes plateados que hacían juego con las manijas de las puertas. La estufa no tenía rastro alguno de cochambre, y lo mismo podías comer en el piso que en la mesa:La pulcritud era evidente. Se entraba a la cocina desde el comedor, y se podía salir de ella hacia el patio rumbo al cuarto del servicio. Había sido diseñada para que fuera práctica, ventilada y elegante. Era una cocina moderna que además se hacía llamar: “Cocina Integral”

Mi primera cocina databa del año en el que se inventó el caldo; y más que cocina,  parecía la cueva del hombre de Neandertal. Era oscura y pequeña. Cuando preparaba la cena, tenía la sensación de haber sido yo la primera en haber inventado el fuego. Sólo tenía una ventana que me ayudaba a ejercitar mi fe debido a que no podía ver hacia afuera porque los cristales eran opacos y la ventana no se abría.  Siempre supe que había un mundo lleno de luz y color detrás de esa ventana; aunque yo nunca lo vi. El techo era tan alto , que cuando se me explotó la olla express, la carne que salió expulsada de ella a la velocidad de un meteoro, no logró ni siquiera rozarlo. Siempre me sentí agradecida de que el foco de 20 watts nunca se fundiera. De haberlo hecho, hubiéramos tenido que llamar a los bomberos para que con su escalera, nos ayudarán a cambiarlo.

El piso había sido cuidadosamente seleccionado, supongo, de los residuos de algún edificio en demolición. Los restos de lo que alguna vez había sido mosaico, colocados en forma ampulosa y sin sentido, se reunían en el centro de la cocina, dando paso a una enorme coladera en la que, en cualquier momento, podían emerger los abominables Dementors de Harry Potter.

Tenía una sola entrada y no había puerta, de manera que los olores de la cocina recorrían toda la casa pasando por las recámaras y subiendo  al segundo piso para encontrarse con una puerta que, al abrirla, descubría una escalera que no conducía a ninguna parte. Era por ese hueco, que los olores encontraban su liberación e iban a dar a los departamentos contiguos en donde mis vecinos podían saborearse o vomitarse según el caso. Cuando me sentía desesperada, salía al patio y en voz baja hablaba mal de ella y valoraba, como la mayoría de las recién casadas, la cocina de mi madre.

Hubiera sido fácil cocinar enojada o renegar de la vida en ella; más sin embargo, yo prefería pensar en los miles de guisos y reuniones familiares que se habrían preparado en ella antes de que yo llegara, pues era la cocina de una casa pastoral.

La Bíblia  nos ofrece la historia de Rebeca, la esposa de Isaac y  madre de Jacob y Esaú (Gn.27). Isaac había pedido a Esaú que fuese al campo y cazase alguna pieza para que se la preparáse como a él le gustaba, y así, poder darle su bendición.

Rebeca entonces,  oyó esa petición e hizo planes para asegurar esa misma bendición a Jacob. Se dispuso a escoger los ingredientes, los cocinó, y cuando estuvo lista la comida, disfrazó a Jacob y así lograron engañar a Isaac. El evento que debió haber unido a la familia, la separó para siempre debido a la intromisión de Rebeca.

La Escritura nos descubre una esposa irreverente y una madre favoritista, fisgona, intrigante y tramposa. No podemos saber que apariencia tendría la cocina de Rebeca, pero como quiera que hubiese sido, la transformó en un centro de maldad, y su comida, en arma eficaz para engañar y dividir a la familia.

Este evento sucedió hace mucho tiempo, sin embargo, no está muy lejos de nosotros. Las Rebecas de hoy,  usan en ocasiones la comida como un instrumento para despertar rivalidades y celos entre la familia, en vez de usarla para alimentarse y tener comunión unos con otros.

Ojalá que en las próximas reuniones familiares que se avecinan, como el Thanksgiving (USA), Navidad y Año Nuevo, no haya suegras soberbias que cocinen exquisitos platillos, con el fin de hacer sentir mal a sus nueras; ni concuñas o cuñadas que cocinen con el propósito de competir entre ellas; que sin importar si el platillo que se ofrezca sea caro o no, la comida sea un elemento grato y de unión. Que nadie se vaya sintiéndose ofendido y deseando nunca volver a ver a su familia. Que todos salgan anhelando la próxima reunión familiar debido a la exquisita comida y  a la buena sobremesa.

Te sugiero que, en una tarea tan cotidiana como es la de cocinar y planear una comida, puedes descubrir que tan cerca o lejos, te encuentras de Dios.

Al cocinar tu puedes: Ahorrar o desperdiciar; agradar o insultar; amar o engañar; sanar o matar; unir o separar; compartir o presumir; adorar a Dios o maldecir. Todo esto, en un lugar en el que lo importante no es el aspecto que tenga, sino lo que se planea, se hace y se piensa ahí.

Rebeca tuvo la oportunidad de perfeccionar su plan inicial o de reconsiderar resistiendo a  la tentación arrepintiéndose. Sería demasiado especular qué hubiera pasado si Rebeca lo hubiera dejado todo en las manos de Dios: Talvez , Esaú hubiera rechazado la bendición…al recordar que la había cambiado por un plato de lentejas. Lo que si sabemos es que Dios a pesar de los yerros humanos cumpliría su propósito de amor para su pueblo de cualquier manera.

Una muy amada hermana, nos invitó a su casa a cenar y cuando nos sirvió la comida nos dijo: “Es probable que a la comida le falte sal, pero no oración; porque mientras la cocinaba oraba por ustedes y por nosotros”. Bueno, la comida estuvo deliciosa y el compañerismo aún más.

Quieras tú ser una fuente de bien y no mal, como lo describe Proverbios 31:12, procurando siempre hacer buen uso de la comida revisando los motivos que te llevan a cocinarla. Que tu meta sea agradar a Dios en todo, uniendo a tu familia y amistades en la cocina más sencilla, o elegante que poseas.

“Más vale comer verduras sazonadas con amor, que un festín de carne sazonado con odio”    Proverbios 15:17 NVI



10 comentarios to “Cocinando para la Familia”

  1. Ari;) Says:

    Excelente publicacion! entre mas leia mas ganas me daban de cocinar! aunque me saliera mal!!.. DTB.

  2. Ruben Castillejos Says:

    Espero en Dios que esta reflexión la lea el mayor número de mujeres posible, y también hombres.
    De la cocina pueden salir guisos deliciosos o no, pero que nunca falte el sazón requerido: el amor.
    También me llevó la frase de la hermana que les invitó a cenar “Es probable que a la comida le falte sal, pero no oración; porque mientras la cocinaba oraba por ustedes y por nosotros”.
    Felicidades

  3. maria rincon Says:

    ¡quien me atropello que me ayude alguien a levantarme!
    A si me dejo su articulo, como ya sabe yo trabajo para un conocido restaurante y es cierto es ay donde se desarrollan todo este tipo de problemas o pecados.
    ¡que a mi me sale mejor……!
    ¡que cuando preparo tal cosa “yo” la gente lo come mas! (aja).
    Tantas cosas negativas (llenas de malas intenciones y provocaciones) se nos olvida que estamos dando a la gente atreves de nuestra comida toda la amargura o fustración que tenemos de nuestra vida. Tomare muy en cuenta su sugerencia y será muy triste darme cuenta como me alejo de dios cuando trabajo; Y orare al llegar al restaurante por los alimentos que preparare, para poder confiar como la hermana “es probable que a la comida le falte sal, pero no oración “.

  4. Laura Ann Says:

    Lo hiciste de nuevo! Has alcanzado de la sartén a nuestros corazones! De la descripción de su memoria en la cocina con su madre a la ilustración que le dio de Rebeca, que compartio y recordó a nosotros (los lectores, y, quizás, otros refugiados de la cocina) lo que el acto terrible de la cocina puede significar para cada uno de nosotros, y quienes nos rodean. Personalmente, cada uno de sus artículos han sido una bendición para mí! Como usted bien sabe, yo soy definitivamente un miembro de los refugiados de la cocina! Gracias por la inspiración y la risa para el corazón!

  5. Maria Franklin Says:

    Gracias por tu inspiracion, la lei muy a tiempo. Que Dios te siga usando

  6. soniahgo Says:

    Querida Maria,
    Gracias por su apoyo y amistad.
    Saludos a su familia.

  7. Rodrigo Peña Says:

    excelente articulo, me llama la atencion el titulo, pero me gusta mucho la aplicacion biblica, que la comida aunque le falte sal, pero lleva mucha oracion, que bonito! adelante Sonia, mucha bendicion para todos los que lean este bello articulo.

  8. soniahgo Says:

    Estimado pastor Peña,
    ¡Gracias usted por su apoyo!
    Que Dios le bendiga.

  9. Rebeca Cradona Says:

    Sonia wowwwwwwwwwwwww me impactas y me siento privilegiada de pertenecer al grupo de tus amigos,he leido dos de tus articulos buenisimos, cuando escribes tu primer libro? avisame para compralro,que Dios te siga usando grandemente pues es una manera muy buena de ensenar y hacer que reflexionemos.

  10. soniahgo Says:

    Por supuesto que te avisare!
    Muchas gracias Rebeca, por tu apoyo y por tu amistad.
    Que Dios te Bendiga.

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