Con la Temperatura Adecuada.

termometroSi las cenas de Navidad y Año Nuevo  representan un verdadero suplicio para la prófuga de la cocina, el recalentado resulta alargar aun mas, tal angustia.

La frase : “Nos vemos mañana pa’l recalentado” suele retumbar en todo nuestro ser porque además de que ya nos echaron a perder el plan  de  varios dias de: “Si quieren comer, ¡calienten!”,   ahora tendremos que  volver a sacar todo lo que medianamente cocinamos y que descansaba ya tranquilamente en el refrigerardor. Peor aun es pensar que lo que nos espera es   lavar y lavar mas trastes. ¿No les basta con la plática y un cafecito? Y es que no se trata de solo poner la comida al fuego o zambutirla “asi nomas” en el microondas; hay que recalentarla bien porque a nadie le gusta la comida a medio calentar y porque las reglas del recalentado así lo dictan:

“No congelar lo que haya quedado de la cena y recaliente sólo lo que se va a comer dejando  que llegue al hervor la comida ya que  entre más fluctúe la temperatura, más rápido se echará a perder.”

También debemos evitar que las bacterias puedan multiplicarse rápidamente si el alimento es conservado a temperatura ambiente. Recuerda siempre que las principales causas de enfermedades transmitidas por los alimentos son: 1) No cocinar la comida bien 2) Enfriar y luego recalentar la comida inadecuadamente y 3) Poner la comida en hielo o en platos calientes por tiempos muy largos. Entonces, es importante tomar en cuenta que si las comidas frías o calientes se quedan en la zona de peligro (41° F – 135° F),  los organismos que causan enfermedades no solo te harán que limpies la cocina sino tambien el baño, después del recalentado.

Es por ello que la comida caliente se tiene que mantener a una temperatura igual o superior a 135° F (57 °C) en todo momento y los fríos a menos  41° F (5°C).

Por si fuera poco, debemos tener siempre en cuenta que aunque el plato salido del microondas parezca arder como la Roma Antigua sera siempre mejor darle una probadita para descartar tibiezas o ya de plano, usar un termómetro.

En la Escritura encontramos un pasaje en el que Jesucristo – El Cocinero por Excelencia – sabe a ciencia cierta y sin usar el termómetro cuando un alimento no esta ni  frío, ni caliente y cuando esta mas bien tibio.  ¿Interesante, no?  El alimento al cual se refiere es la  iglesia de Laodicea  descrita en Apocalipsos 3:14-22

El Apocalípsis es un libro que ha sido escrito por el apóstol Juan en la Isla de Patmos; lugar  hacia donde fue desterrado por la causa de Cristo en el año 95 d.C. No esta demás decir que éste libro se ha dado a conocer  a las iglesias en momentos difíciles y cuando ya habían muerto casi todos los discípulos.

En la exhortación que nos ocupa, Jesucristo describe la condición espiritual de la Iglesia de Laodicea y se presenta así mismo como El Amen, el testigo fiel y verdadero, y el principio de la creacion de Dios  para luego comenzar su mensaje con la expresión “Yo conozco”. Es interesante notar como  nuestro Salvador,  sabe exactamente la temperatura de éste iglesia, de la iglesia en general y de la que Su iglesia debe tener para ser de Su agrado y Deleite.  Por tal motivo reprende a la iglesia de Laodicea pues ha descubierto que ella no es ni fría ni caliente, sino  tibia. Razón por la cual,  después de probarla – dice-  la vomitará de su boca.  ¡Qué palabras mas duras!

Laodicea era una ciudad próspera. Era un centro comercial, administrativo y banquero. Contaba con numerosas fábricas y una escuela de medicina. Sin embargo la ciudad tenía una desventaja. Su ubicación la obligaba a abastecerce de agua  desde las termas de Hierapolis por una red de tuberías, lo que provocaba que el agua llegara tibia a la ciudad y que al ser ingerida provocara vómitos en algunos. Podemos decir entonces que el mensaje y ejemplos que Jesucristo les da, les son completamente familiares y que saben lo que  su condición de tibieza provoca en Jesucristo.

Apocalípsis, que literalmente significa “descubrir o develar” pone a vista de todos la miseria espiritual de Laodicea. No hay ninguna cosa buena que se pueda decir de ella aun cuando no se le acusa de ser idólatra, inmoral o apóstata. La iglesia simplemente se cree rica, es engreída y esta tan ciega que no se da cuenta que es pobre y esta desnuda. Esta ciega, porque no ve la diferencia entre las cosas del mundo y lo que agrada a Dios. Es mundana y vive satisfecha con sus riquezas materiales. No es ni incrédula, ni creyente. Es indiferente. O dicho en otras palabras, es tibia.

Algunos comentaristas nos sugieren que la iglesia se tornó tibia al perseguir mas el prestigio humano y  al dejar de predicar el mensaje de Dios buscando agradar a la clase política. Fue entonces cuando se volvió un grupo religioso en busca de un estado de seguridad teniendo bastante religión para sosegar la conciencia pero no la necesaria para salvar su alma. Razón por la cual nos sorprende  la dureza de tal mensaje que  es dirigido no a los inconversos, sino a la iglesia.

A todos nos gusta pensar en la iglesia  como una hermosa novia vestida de blanco y no como a lo que Dios habrá de  vomitar. Peor aun es pensar en el lugar en el  que la iglesia ha dejado a Cristo a tan solo 60 años de su muerte y resurrección. Charles C. Ryrie lo comenta así : “Parece increíble que Cristo estuviera afuera de la puerta de Su iglesia pero es exactamente lo que el versículo 20 describe.”

Jesucristo no esta ya mas dentro de tal iglesia. Por su parte, ella probablemente se contenta con tener programas extravagantes, líderes  lujosamente vestidos y  demaciado cómodos con la manera en cómo ven crecer la membresía y las  finanzas. Para Dios, ser entusiastas y usar lenguaje religioso no es lo que para El significa estar en fuego o con la temperatura adecuada.  Dios les pide no tener mas la  familiaridad  equívoca y cambiante, la que es  movida solo por los sentimientos, sino la genuina, la que proviene de Su Espiritu.

Al igual que Laodicea, hoy nos enfrentamos como iglesia cristiana ante la posibilidad de ser exactamente como ella. La pregunta para nosotros hoy es ¿Qué tanto  nos hemos conformado al mundo para alcanzar a otros para Cristo? Recordemos que El ve mas allá de los conciertos, los presupuestos, los programas y las tradiciones.  ¿Será que hemos perdido toda distinción del mundo a nuestro alrededor? ¿vivimos una vida de liviandad? ¿Estamos siendo radicales en cuanto al pecado o nos conformamos a lo que el mundo nos dice que esta bien? Al igual que Laodicea vivimos en una sociedad que no quiere dañar a nadie. Que quiere quedar bien con todos y que produce respuestas  tibias. Raramente se ofrecen  declaraciones y respuestas como la que ofreciera en días pasados el actor de la popular serie de televisión  Duck Dynasty, Phil Robertson al citar la escritura valerosamente.

La iglesia de Cristo debe recordar que toda seguridad humana es frágil y que debemos poner nuestra mirada en el que nunca cambia a pesar  de los tiempos. Que Jesucristo detesta la tibieza y  quiere que seamos o bien tan fríos que podamos refrescar la vida de otros o tan calientes como un té que trae descanso al enfermo y a los que nunca han sido calentados con la voz de Dios. Que El desea que su iglesia no resulte enferma y contaminada de bacterias a causa de permanecer indiferente en la  “zona de peligro o confort”. Que debemos combatir la inercia y el letargo espiritual comprando el oro refinado, las vestiduras y el colirio que curara nuestra vista (18).

¿No estamos ciertos de lo que ocurre en la iglesia? Estemos ciertos que Dios si lo sabe.

Hoy las ruinas de la ciudad de Laodicea nos hablan de una gloria desvanecida desde hace mucho tiempo. Tales ruinas  se encuentran hoy en Turquía. País que forma parte de la llamada ventana 10/40 en donde se ubican las 2/3 partes de la población del mundo, el 97% de los pueblos menos evangelizados  y el 82% de los más pobres de los pobres. Y sin embargo, según la revista Forbes, en Estambul, capital financiera de Turquía, había un total de 35 multimillonarios en marzo de 2008 (en comparación con 25 en 2007), situándola  en el puesto 4º mundial.

Para el año 2014 según el director general de ING Bank en Turquía, Cenk Tabakoglu, casi 20.000 personas en Turquía entrarán en el club de millonarios, poseedores de un patrimonio por encima del millón de dólares americanos, siendo en total 45.000 personas las que pertenecerán a este grupo.

Es triste ver que el lugar en donde se predicó algunas vez  fervientemente el evangelio  por boca de los apostoles, se haya tornado  tibia con el tiempo. Igual de lamentable es hoy  ver la  misma decadencia en la iglesia cristiana  estadounidense; la que en un principio fuera misionera al mundo y que ahora ha ido perdiendo el fuego en su propia tierra.

El mensaje a Laodicea esta aun vigente para sus descendientes y para nosotros. ¿Abriremos hoy  la puerta como iglesia  a Jesus? O  creemos ser demaciado ricos y autosuficientes con nuestros mega templos y  catedrales; con nuestros elegantes ministros y obispos. Nos es necesario entonces la presencia plena de Jesucristo en nuestra vidas, y en la vida de la iglesia.

El pasaje termina con una misericordiosa invitación por parte del Señor  Jesucristo en la que nos dice que si alguno se torna fervoroso , se arrepiente y abre la puerta, el Señor entrara a el, cenará con el y el con Cristo.

“A los que salgan vencedores les daré un lugar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.”   Apocalipsis 3:21

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