La Ayuda Idónea

Por Raquel G. de Hidalgo

Desde el principio de la creación, Dios se preocupó porque el hombre tuviera una compañera que le fuera ayuda idónea.

Se ha dicho que : “Detrás de un gran hombre, existe una gran mujer”. Y la esposa de un pastor tiene un papel tan importante dentro y fuera de la iglesia como el mismo pastor. La actitud que la esposa asuma desde un principio será decisiva y ayudará o estorbará a su esposo para llevar adelante la obra de Dios.

¡Cúan importante es que se ore!, no solamente por el pastor que se piensa que va a pastorear una congregación, sino también por su esposa, ya que ella llevará el peso de muchas responsabilidades que quiera tomar,o que en ocasiones le asignen sin tomar en cuenta su opinión.

La esposa del pastor no solamente se enfrenta a preocupaciones apremiantes, como el deseo de tener más tiempo para atender mejor a su familia, ya que la mayoría de las veces es tan poco el tiempo que les brinda, porque sus ocupaciones como líder de algún departamento le exigen tiempo y entrega al servicio que está prestando.

Ella tiene que redoblar sus esfuerzos para pedir la ayuda divina, pues sabe que como esposa de pastor esperan de ella: amabilidad, pulcritud, tanto en su persona como en su hogar, compañerismo, discreción,  consejería; con mucha frecuencia ella siente que es la “Copastora sin título y sin sueldo” y que muchas personas están atentas a lo que hace o deja de hacer.

No es fácil ser la esposa de un pastor. Ellas tienen las mismas aspiraciones e inquietudes que otras esposas. Muchas de ellas desean seguir superándose en lo secular para estar bien informadas, bien orientadas, ágiles para resolver los mil problemas prácticos de la vida moderna en la que se debe mover el pastor o la esposa de pastor hoy, y con una visión clara para que no sea envuelta en los criterios del mundo.

Las exigencias y presiones son muchas, sin embargo, creemos que es una bendición contar con estas mujeres que Dios las ha hecho como ayuda idónea para sus esposos.

(Artículo originalmente publicado en la Revista Ministerio vol. VII Num 1 1994)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: